SEMILLAS DE LIBERTAD

By mayo 16, 2018 SERVICIOS

Pastor Jhon Paul Sefair

Domingo, 15 de abril de 2018

 

Es necesario aprender a discernir cuando son los tiempos de la cosecha, cuando llega ese tiempo es necesario estar listos y apercibidos para recibir esa cosecha. Lo que aparentemente para ti tarda mucho tiempo, Dios lo realiza rápidamente. No puedes dormirte en el tiempo de tu cosecha, en el mismo momento que te llamen para ofrecerte, algo tienes que decir: “llegó mi tiempo” y es donde tienes que estár atento. Debes prepararte para la cosecha. Dentro de la actitud del sembrador es muy importante la muerte, esto quiere decir, renunciar a mi propia voluntad para hacer la voluntad de Dios.

1. Es tiempo de libertad: Si Dios no hace algo por alguien, nada pasa. Mientras tengas esclavitud no sueñas con nada, porque eso que te tiene esclavizado y te tiene detrás de unos barrotes. Dios va a hacer algo por ti.

2. Nadie puede soñar en cautividad: Cuando eres sembrador tú no te preocupas por la cosecha, sino por tener una buena actitud en esa siembra. El problema está en que muchos se preocupan más por la cosecha que por la siembra, cuando la siembra es lo más importante y la cosecha la da Dios.

Cuando comienzas a sembrar sin preocuparte por la cosecha primero, tarde o temprano cosecharás y de la cosecha se encarga Dios. No le coloques condiciones a Dios, porque Él es quien te da el crecimiento. Tú estás en la condición de cautiverio porque tu quieres, porque Dios quiere liberarte, animarte y levantarte. Si tan solo Dios te toca, serás como los que vuelven a soñar, todas las puertas que tenias cerradas se abrirán.

3. El que sueña ríe: Si tú no estás soñando es porque estás cautivo. Comienza a reír, porque Dios te colocará a soñar. Sueña con prosperar, los que sembraron con lágrimas, con regocijo cegarán. Algo sucede mientras estás sembrando, algo sucede entre la transición de la siembra y la cosecha. Dios te hará salir de la cautividad, y te colocará a soñar, El vera tu fe y te dará una cosecha con alegría, cambiará tu situación y te pondrá a reír. En el proceso de tu siembra con lágrimas, Dios comienza a darte gracia y favor. En la transición de la siembra a la cosecha, el cautivo se hace libre, libre para reír.

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