ACTITUD PARA EL SEMBRADOR

By mayo 3, 2018 mayo 16th, 2018 SERVICIOS

Pastor Jhon Paul Sefair.
Jueves, 12 de abril de 2018

En el reino de Dios se vive por principios, uno de los principios que tiene que ver con el cambio que se da en nuestra vida, tiene que ver con la siembra y la cosecha. Si la semilla nunca se siembra, jamás será árbol. Tu vida comienza con una pequeña semilla de fe, y poco a poco va provocando en tu interior algo grandioso, en la medida que tu fe vaya en aumento. Quizás piensas que no está pasando nada en tu vida, pero dentro de muy pocos días algo poderoso va a salir de tu interior.

Sembrar sin morir no provoca nada, no hay forma de sembrarse sin morir, hacer la voluntad de Dios implica un sacrificio, implica muerte, pero también implica que tu muerte, el tu sembrarte, bendice a mucha gente, tu muerte siempre te bendice a ti y bendice a otros, en cambio tu orgullo te daña a ti y daña a otros. Cuando haces tu propia voluntad por encima de la voluntad de Dios, te dañas a ti y dañas a otros. En el proceso de la siembra hay un requisito indispensable y es la paciencia, tienes que tener paciencia contigo mismo, con los de tu alrededor, la semilla se toma un tiempo estipulado para dar su cosecha, las malas decisiones en nuestra vida se toman por desesperación, por impaciencia, todo lo que Dios está sembrando en tu vida, si pacientemente esperas vas a recibir la cosecha que tanto has estado esperando.

REQUISITOS PARA LA SIEMBRA:

  • Muerte: No es muerte física, sino la renuncia a hacer tus propios deseos por dejar que sean los deseos de Dios los que se hagan en tu vida.
  • Paciencia: Es indispensable para obtener el resultado de esa renuncia.

Hoy aparentemente estás como una semilla, pero no te preocupes, pronto vas a ser un gran árbol y para eso se necesita paciencia, el problema de la impaciencia es que tu puedes matar la semilla. Tú siembras la semilla y Dios se encarga del resto del proceso. La única manera de que Jesús no fuera el único hijo, fue el padre sembrando a su hijo. Dios sembró a Jesús su hijo por nosotros. El futuro está representado no por el árbol, sino por la semilla. Nunca te quedes sin semilla, porque puedes tener un árbol frondoso pero el no te va a garantizar el futuro, ya que tarde o temprano algo le puede pasar. Si no guardas una semilla, no hay posibilidad que si algo le pasa a ese árbol tengas la posibilidad de sembrar esa semilla, el diligente siempre tiene una semilla para sembrar. Cuando siembres no mires el árbol, mira la semilla, porque es esta la que se convierte en un gran árbol, un gran bosque. No importa de que tamaño sea la semilla, ella siempre dará un árbol. Todo lo que tú siembras va abrir camino por donde sea, y va a dar fruto y te bendecirá.

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